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Sobre el Business Intelligence

3 marzo, 2010

Cuando empecé en el mundo de la consultoría, uno de mis maestros, al que consideraba (y considero) un gurú del tema, me enseñó que los proyectos coincidían sólo en una única cosa, que todos ellos comienzan. A parte de ésta, no podía establecerse ninguna otra característica común a todos ellos. En consecuencia, se deduce que no todos acaban. No le faltaba razón. Y la experiencia me ha mostrado que esto es cierto especialmente cuando hablamos de la implantación de sistemas de Business Intelligence en empresas medianas.

O al menos no lo han hecho en un período de tiempo razonable. Conozco casos que al poco de empezar el proyecto, teóricamente de pocos meses, lo dejaron aparcado durante años. Otros que, después de realizar la parte principal de la inversión, no fuero capaces de arrancarlo. Otros que se conformaron con soluciones mucho menos ambiciosas. Pero la mayoría consumió muchas más horas y esfuerzos de lo que se habían presupuestado inicialmente, y no solo de personal externo. Y, por supuesto, también los hay que te expresan su satisfacción por el proyecto y el resultado final (y yo siempre me planteo, en este escenario, cuánto hay de verdad en lo que cuentan). Estas situaciones nos deben hacer reflexionar sobre este tipo de proyectos y qué soluciones intentamos adoptar a cada caso.

El primer factor, como casi siempre en los proyectos de TI, es entender quien lidera el proyecto. En estos casos, cuanto más arriba esté la posición del lider en la organización, más cerca estaremos de asegurar que puede acabar en un final feliz, ya que, normalmente, son herramientas que utilizan los ejecutivos de mayor nivel y deben responder a lo que ellos esperan obtener.

El segundo factor, quizá el más espinoso por andar alrededor del análisis coste/beneficio, se centra en la definción que hemos realizado del alcance y objetivos de nuestro proyecto, qué pretendemos obtener y qué herramienta hemos seleccionado como solución. Este es un aspecto más importante de lo que puede parecer. Aparentemente existen muchas soluciones de Business Intelligence en el mercado, algunas (la mayoría) formadas por diferentes módulos que aportan aspectos parciales de lo que debería ser la visión final de nuestra información, pero no todas hacen lo que tenemos en mente, lo que perseguimos como objetivo a alcanzar.

Llegamos, por tanto, a una cuestión interesante: al elegir el fabricante ¿teníamos decidido qué queríamos obtener? Muchas veces esta ha sido la clave del éxito (y del fracaso) de este tipo de proyectos: nos lanzamos al mar sin saber hacia dónde debemos remar. ‘A algún sitio llegaremos’. Pues no. A veces, muchas, no se llega a ningún sitio. Y la primera recomendación: definamos nuestro proyecto antes de buscar la herramienta que nos facilite la solución.

No es una tarea fácil. Poner orden en aquellas cosas que nos deben dar la información para gobernar la nave no siempre es sencillo, y el resultado puede ser un proyecto con un alcance que supere totalmente nuestras posibilidades a corto plazo, destrozando los horizontes de tiempo razonables y haciendo, una vez más, que el retorno de nuestra inversión sea una vergüenza. Por lo tanto, aplicar el sentido común a la hora de definir nuestro proyecto (qué somos capaces de hacer realmente) y elegir al compañero de viaje adecuado se convierten en algo fundamental para conseguir un resultado digno.

Un tercer factor aparece a la hora de valorar cómo vamos a integrar nuestras aplicaciones con la herramienta de BI. Cómo y cuando vamos a disponer de la información que necesitamos. A veces las interfases pueden convertirse en la parte del león del proyecto. Otras veces, soluciones preconfiguradas pueden no ser válidas para nuestra configuración de la Base de Datos. Hay que valorar, pues, la tecnología que hay detrás de la solución y cómo ésta enlaza con nuestra tecnología actual. Y no hay que menospreciar tampoco en éste mundo, las tecnologías emergentes.

Acabo de recibir un artículo de Technology Evaluation Center a este respecto. Voy a leerlo con calma para comentarlo  otro día y plantearos las alternativas del BI (o BPM, Business Process Management) considerado como SaaS, o la posibilidad (aún incipiente) de  trabajar en la nube (Cloud Computing, una posibilidad apasionante).

From → Tendencias TI

One Comment
  1. Hi Scratchth,

    First of all, let me to thank you to make the first comment in the blog. I’m happy to have some people that read it. Secondly, I apologize if I’m not totally original, I will try to improve in the future.

    Regarding your comment, I can imagine that you can read similar things in other blogs, but I wrote this entry from my personal experience with hundreds of customers. I can make a quite long list of companies with the BI solution bought, paid but still in the box. I think the main problem is that the customers are expecting to get something like a fast implementation of a preconfigured solution and actually is like a developement tool. In other cases, I have found complete projects, done by specialists (or this is as the provider considers himself) that failed at the end and never went live. Probably, this is because the customer’s organization were not ready to manage the new system (and, if this is the case, my opinion is that the designed system was not good for this organization).

    Probably you have other ideas that I will appreciatte.

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