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Creatividad e Innovación

3 agosto, 2010

Creatividad e Innovación son conceptos normalmente asociados a la resistencia al cambio. Crear e innovar no tienen porqué implicar siempre el lanzamiento de un nuevo producto, puede significar el hacer las cosas de un modo distinto, innovador. A veces es más simple, es colaborar con otros aprovechando los puntos fuertes de cada uno en forma de intercambio, o de la clásica joint-venture.

Crear e innovar, son palabras fonéticamente distintas y semánticamente parecidas. La creatividad se asocia con el acto de inventar cualquier cosa nueva, la capacidad de encontrar soluciones originales o la voluntad de modificar o transformar el mundo (en su concepto más amplio: el mundo puede ser un entorno muy concreto). Estamos acostumbrados a bellas historias que nos explican como grandes descubrimientos se hicieron por mero accidente, en cuyo caso no debemos desdeñar la capacidad del descubridor para ver el resultado accidental, interpretarlo y ver su importancia real (¿no es creativo interpretar un resultado inesperado y, a partir de él, desarrollar un nuevo concepto?). Cuando hablamos de innovación, la asociamos a prácticas consideradas nuevas, tanto de forma particular para un individuo como para un colectivo social. Es decir, creamos productos nuevos, innovamos en la forma de hacer las cosas. Tampoco me parecen cosas tan lejanas una de la otra, y yo voy a confundir continuamente una y otra a pesar de todos los matices que queráis introducir.

En el entorno económico que nos ha tocado vivir en los últimos meses, son términos que aparecen cada día como parte imprescindible de la solución al problema (que no resolveremos sólo creando o innovando si no se acompañan de otras medidas asociadas al crédito, por ejemplo). Ante esta situación nos desesperamos y muchos de nosotros nos decimos a menudo que NO somos personas creativas, tal vez porque no trabajamos en publicidad o no somos artistas. Sin embargo, los estudiosos del tema suelen coincidir en que todos SOMOS, en mayor o menor medida, creativos, y que el factor clave es la ACTITUD CREATIVA.

Aquí una primera reflexión: En el entorno de los negocios se suele decir que cuando van mal dadas debes concentrarte en lo que sabes hacer mejor, en lo que tus clientes perciben que aportas un valor añadido, en los que eres diferencial respecto a la competencia: lo que funciona, no lo toques. ¿Resistencia al cambio? Sin duda. Cuando las cosas van mal dadas es cuando debes innovar. Y la innovación no tiene porqué dar un cambio radical al negocio: lo que sabes hacer mejor que los demás es lo que te aporta valor, pero seguramente puedes hacerlo de una forma distinta, innovadora, que de un mayor beneficio a tu empresa. Entonces, ¿porqué no disfrutar del cambio? Para estar receptivo a las nuevas ideas, debemos eliminar lo superfluo, caduco, superado, inservible, etc. y dejar un hueco para la llegada de las nuevas ideas (Erika Landau). Sin embargo, encontramos obstáculos: por las exigencias excesivas del día a día, porque nos distraemos en otras cosas y no canalizamos adecuadamente la energía creadora de nuestro interior, porque no sabemos como hacerlo o nos da pereza aprender a hacerlo, o porque no sabemos que hacer cuando nos encontramos ante una idea (Csikszentmihalyi).

El pasado mes de Junio, ESADE invitaba a Henry Chesbrough (de la Universidad de Berkeley, California) a hacer una conferencia sobre innovación que planteaba abiertamente la importancia de la colaboración con compañías externas (clientes, proveedores, hasta casi competidores) para asegurar un porcentaje de éxito mayor. Esta conferencia de Chesbrough me hizo recordar otra sesión, menos glamourosa, pero con un título sugerente: ‘Innovación y Cooperación, una alternativa de crecimiento para la pyme’, organizada por el Instituto Municipal de Promoción Económica del ayuntamiento de Mataró e impartida por Josep Pey, del System Institut. (Segunda reflexión: para la pyme y para cualquier empresa que se lo plantee). La primera hablaba de ‘Open Innovation’, la segunda planteaba que innovar en la cooperación empresarial nos permite desarrollar la empresa mucho más de lo que nosotros solos seríamos capaces. Considero que aquí está la clave del éxito.

En primer lugar, la colaboración se puede plantear desde varios puntos de vista. Yo voy a proponer dos escenarios que sirvan de ejemplos.

Escenario 1: Varias empresas se alían para iniciar conjuntamente el proceso creativo o de innovación. Sus equipos trabajan conjuntamente para obtener distintas propuestas que una vez serán válidas para unas y otras veces serán válidas para otras. Por supuesto, el criterio de reparto se debe realizar en base a los puntos fuertes de cada una de las colaborantes y la que es mejor en un campo será la que aproveche las innovaciones en ese campo. Este es el modelo que propone la alternativa para el crecimiento de las empresas.

Escenario 2: El proceso de innovación y/o creatividad es lanzado por una sola empresa. durante el proceso, pueden intervenir clientes y proveedores (los clientes incorporando ideas sobre el uso final, o la mejora del servicio, etc…y para esto las redes sociales ofrecen una muy buena herramienta de trabajo; los proveedores aportando su experiencia sobre las componentes que forman parte del producto o solución final para mejorar procesos de producción o incrementar la usabilidad de la solución o servicio o los costes de su producción o fabricación), pudiendo obtener al final múltiples resultados, unos serán válidos para la propia empresa, otros no directamente, pero pueden dar lugar a patentes o formas de hacer que sean válidas para otros y venderlas, alquilarlas, o crear nuevas empresas ‘start up’ que se centren en los nuevos productos.

En ambos casos existe un principio básico: no poner límites a la creatividad. De esta forma enriquecemos el proceso, obtendremos más ideas nuevas que, gestionadas de una forma adecuada, nos permitirán obtener un mejor retorno de la inversión realizada en el proceso creativo. Y seguramente los creadores se sentirán más motivados al ver un mayor número de ideas en proceso de transformación hacia el mundo real.

Chesbrough, en su conferencia, iba más allá y extrapolaba el concepto ‘open’ de la innovación a los modelos de negocio, siendo los modelos abiertos los de mayor éxito. Y, de paso, nos proponía comprar sus libros: Open Innovation (está traducido al castellano: Innovación Abierta) y Open Business Models (versiones en inglés publicadas por la Harvard Business School).

Os añado la presentación de Chesbrough.

Dialegs a La Pedrera. Caixa de Catalunya i ESADE. Henry Chesbrough.

Volveremos al tema.

From → Business 2.0

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