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Thinkings

27 agosto, 2010

Hoy os propongo un video que mezcla las redes sociales con la ‘Cloud Company’, pero que es más dinámico que mis rollos habituales.

Si os parece interesante, en Youtube hay algunos más que siguen aquél que en su día os enlacé sobre ‘la internet de las cosas’. La verdad es que hay alguno que promete la curación de todas las enfermedades y el conocimiento absoluto gracias a la inteligencia artificial, y a mí me recuerda más al Skynet de las películas de Terminator…mezcla de esperanza con terror-pánico, como decía el profesor Houseman en sus clases en ESADE.

Mi reflexión mezcla estos vídeos con las lecturas del blog ‘El caparazón’ y mi experiencia viendo a mis hijos interactuando frente a la PS3 o al ordenador: Las nuevas generaciones no hablarán de Internet como la podemos entender nosotros hoy, sino como algo tan dentro de la normalidad de la vida cotidiana como la luz eléctrica o el agua corriente. ¿Verdad que nadie (perdón, lamentablemente esta afirmación sólo se puede aplicar hoy -por desgracia- al primer -¿primer?- mundo)  considera excepcional tener electricidad y agua en casa? Pues con el servicio de conexión de ordenadores a la red pasará lo mismo.

Aplicado al business, recuerdo cuando el boom-burbuja de las tecnológicas (finales de los 90, inicio de los 2000) nos hacía decir que ‘o estás en internet o no existes’. Cada vez serán más ciertas afirmaciones similares (aunque con matices), ya que cualquier producto que pongamos en el mercado, cualquier prospección de nuevos territorios, deberá realizarse en -o pensando en- la red. Palabras como ‘colaboración’, ‘open innovation’, ‘open source’, ‘open network’, cada vez tendrán más sentido eliminando otros conceptos aún hoy vivos.

En muchos casos esto nos obligará a un nuevo tipo de aprendizaje muy vinculado a nuestra huella digital y quiero pensar que esto nos ayudará a ser mejores. No podremos decir cualquier cosa en la red, no podremos hacer cualquier cosa, sin consecuencias para nosotros mismos, ya que quedará rastro de nuestras ideas y de nuestras acciones. Nos obligará a ser más coherentes, a tener relaciones más positivas con el resto de nuestra red. Nos permitirá…perdón, NOS PERMITE mantener un número de relaciones muy superior a las que podíamos mantener en el pasado con un esfuerzo mucho menor (gracias a redes como Facebook) y estamos dispuestos a ayudar más a nuestros amigos (digitales o no).

Pero también riesgos: los perfiles múltiples serán más frecuentes y tendremos que inventar a los ciber-psiquiatras/ciber-psicólogos e incorporarlos a esas actividades, laborales o no, que requieran identificar quien es quien en la red y que se unirán a los ciber-abogados y ciber-aseguradoras y ciber-otras muchas cosas que deberán ‘inventarse’ para movernos en el entorno que está creándose de forma acelerada.

No puedo dejar de relacionar la red con lo que hablábamos hace unos días sobre SOA, EDA y CoDA. Las posibilidades son increíbles y cada vez más deberemos tener a mano las leyes de la robótica que formuló Asimov hace ya décadas (en un entorno literario y de ciencia-ficción, no lo olvidemos).

Tecnologías existentes están evolucionando a tecnologías transformacionales y disruptivas. ¿Ciber-darwinismo?

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