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Visual Cobol

19 febrero, 2011

Leo sorprendido la página de El País que aparece el sábado 29 de Enero bajo el lema ‘Ciberpaís’ (por cierto, ¿no era un suplemento?, ¿el cambio a una página ha sido por reducción de costes, falta de contenidos o incorporación de la vida cibernética a la normalidad?) cuyo artículo principal está dedicado a la aparición del Visual Cobol y su vitalidad 50 años después de la aparición del original Cobol.

Y me sorprende que se escriban 5 millones de líneas de código Cobol al año en una época donde parece que Java, Visual Java, html y cosas similares parece que sean ‘lo last’. Desconozco, por desconexión con el mundo de la programación desde hace ya algún tiempo (bastante, quizás mucho), si Cobol es viable en arquitecturas SOA, CoDA, EDA, pero sí que da en qué pensar. Asocio esta sorpresa lectora con la percepción que estoy recibiendo de mis útlimas visitas a empresas donde me encuentro con numerosas ‘pantallas verdes’ utilizadas por los usuarios del sistema de gestión y no puedo dejar de pensar en conceptos como ‘productividad de usuario’, ‘tecnologías obsoletas’, ‘innovación’…

Muchas veces al ofrecer una plataforma sobre la que ejecutar los mencionados ‘sistemas de gestión’, alias ERPs, he oído la frase ‘esta plataforma es obsoleta’, cuando objetivamente hablando es de las más extendidas en el mundo, o aunque haya evolucionado significativamente hasta ser capaz de soportar entornos ‘visuales’. Pero, ¿que és una tecnología obsoleta? ¿puede innovarse utilizando herramientas de la era del Cobol? ó ¿es absolutamente necesario un entrono de usuario gráfico para ser productivo en el trabajo? Sí a todo. O no a todo. Es decir, ¿las dos cosas en todos los casos?.

Cuando vas a ofrecer un producto tecnológico, cada vez más la estética es un factor importante (no sé si es algo de lo que culpabilizar explícita y principalmente a Steve Jobs, Apple, los Mac, los iPhone y los iPad), pero siempre me asalta la misma duda: ¿realmente es necesario?. El factor productividad en el uso es el que considero que debería ser el principal criterio de selección. Pero, igual que la marca se está convirtiendo en un factor clave en muchos procesos de decisión, la estética se está conviertiendo en otro, y aunque necesita mucho más recursos para ser ejecutada (PCs de todas las formas y tamaños), el factor ‘modernidad’ se impone la mayoría de las veces cuando no siempre sería necesario.

Por algún motivo que se me escapa, innovación tecnológica está asociado a diseño gráfico, colores, integración con herramientas office… pero no todos los usuarios de una empresa lo necesitan. No me imagino una fábrica donde todas las terminales de usuario sean iPads, por ejemplo. En los entornos más industriales, es difícil (o es más difícil) utilizar pantallas con la sofisticación que pueda requerir un controler, donde las herramientas de análisis, desde estadísticas gráficas hasta extracción a hojas de cálculo pueden ser necesarias. Sin embargo se tiende a uniformizar. Cuántas veces he visto un mouse junto a una máquina de control numérico y pienso ¿cómo lo debe hacer el operario trabajando con guantes y gafas protectoras para acertar con la flecha del cursor en el campo que necesita con precisión y rapidez?

No debemos tomar decisiones sin innovar, pero hay que ser prácticos y, pensando profundamente en los tiempos que corren (4,7 millones de parados y una economía estatal estancada), ser pragmáticos y buscar la productividad por encima de otros criterios. Productividad: producir más con menos, vender más con lo mismo (un día tendríamos que hablar de las fórmulas que se asocian al incremento de la productividad en la prensa y que siempre acaban hablando de la moderación salarial y casi nunca de inversión o de control de márgenes. Por cierto, me sorprendía en La Vanguardia hace algunos domingos un articulo del profesor Pedro Nueno sobre la posibilidad -remota- de negociar un acuerdo con un sindicalista licenciado por Harvard: ¿otro paradigma a cambiar? creo que sí).

Innovar es flexibilizar, aceptar nuevas formas de hacer las cosas, o aceptar que la forma más productiva de hacer las cosas no es utilizando el camino que nos enseña el mercado, sino que también son válidas fórmulas tradicionales (no hace mucho que leía artículos y veía videos donde nos decían que la innovación está basada en cosas que conocemos), o aplicando/adaptando (con imaginación) los que otros hacen en otros campos. De acuerdo con todo, pero no olvidemos que todo tiene una primera vez, que alguien en su día apostó por lo ‘nuevo’.

Tengamos la mente abierta, mezclemos todo: lo nuevo, lo tradicional, seamos racionales pero intentemos ver más allá del presente.

From → Tendencias TI

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